Amo el blues desde siempre.
Siempre me pareció uno de los géneros más expresivos para un guitarrista.
Pero durante mucho tiempo sentí que no era lo mío.
No me gustaba cómo sonaba cuando me escuchaba.
Un día mi hermano me llevó a un lugar donde había un ciclo de blues.
La mayoría tocaba solo, o en dúo.
Acústico.
El lugar, la acústica, el ambiente… me encantó.
Y hubo algo que me quedó muy grabado
la gente escuchaba en absoluto silencio.
Grabé un poco con el celular y se lo mandé a una cantante con la que trabajaba.
Le dije:
“tenemos que tocar ahí”
La convencí.
Grabamos un demo casero.
Nos aceptaron.
Tocamos una vez.
Después otra.
Hasta que un día la cantante se bajó.
Y yo no quería perder eso.
Entonces armé algunos temas y pregunté:
“¿puedo tocar solo esta noche?”
Toqué.
Canté.
Blues, solo con la guitarra.
Y gustó.
Y así, sin pensarlo demasiado, durante tres años toqué todos los miércoles ahí.
Y así aprendí a tocar blues.
Saludos,
Matias
Estas ideas también las comparto por mail en “Notas sobre guitarra”.
