Cuando tomaba clases con mi profesor Carlos, a veces improvisábamos.
En algún momento me equivocaba de nota dentro de la tonalidad en la que estábamos tocando, y él me decía:
«No corrijas. Se nota que te equivocaste. Repetí el error y hacé que forme parte de tu improvisación.»
Me costó mucho.
Me acordé de esto leyendo sobre cómo se hizo la tapa de Signos, de Soda Stereo.
El fotógrafo, Caito Lorenzo, revelaba las fotos a mano, utilizando material vencido a propósito.
Buscaba que salieran corridas, imperfectas, casi arruinadas.
Su filosofía, en sus propias palabras:
«Cuanto más podrido, mejor.»
No fue un error por descuido.
Lo estaba buscando a propósito, como método.
Después juntaron todas esas fotos en la casa de Cerati y eligieron una para cada canción.
Tal vez la lección no es «no importa que salga mal».
Es otra cosa.
A veces lo imperfecto no es un accidente en el camino, es el camino.
Abrazo,
Matias
Estas ideas también las comparto por mail en “Notas sobre guitarra”.
