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El jazz no era mi idioma

Ensamble jazz

En 2012 mi hermano me invitó a tocar en un ensamble de jazz.

Acepté enseguida.

Siempre me gustó tocar con él.

Además, ya había estudiado jazz: acordes, improvisación, escalas.

Pero cuando llegaba el momento de improvisar, había algo que no terminaba de funcionar.

Todo estaba «correcto».

Las notas eran las que tenían que ser.

Sin embargo, seguía sonando demasiado blusero.

Demasiado rockero.

Desentonaba con el resto.

Entonces empecé a hacer algo raro.

En lugar de improvisar, componía los solos en casa.

Nota por nota.

Escuchando a guitarristas como Pat Metheny, John Scofield, Jim Hall o Wes Montgomery.

Recién ahí empezó a sonar un poco más a jazz.

Años después participé de una masterclass con Dave Liebman.

En un momento dijo que muchos de sus alumnos llegaban al jazz por la información: los acordes, las escalas, la teoría.

Me sentí completamente identificado.

Con el tiempo entendí que yo había hecho exactamente eso.

Entré al jazz para aprender un lenguaje.

Pero no para quedarme a vivir ahí.

Hoy sigo escuchándolo muchísimo.

Me sigue emocionando.

Y muchas de las herramientas que uso cuando toco rock o blues las aprendí estudiando jazz.

Solo que, cuando agarro la guitarra, termino hablando otro idioma.

Abrazo,

Matias

Guitar Minute

Estas ideas también las comparto por mail en “Notas sobre guitarra”.

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