El jazz no era mi idioma
En 2012 entré a un ensamble de jazz convencido de que estaba preparado. Sabía las escalas, los acordes y la teoría. Sin embargo, había algo que seguía sin sonar bien.
En 2012 entré a un ensamble de jazz convencido de que estaba preparado. Sabía las escalas, los acordes y la teoría. Sin embargo, había algo que seguía sin sonar bien.
Hace muchos años que consumo entrevistas a guitarristas. Siempre me interesó mucho más entender cómo pensaban que aprender un lick nuevo.
Durante una grabación en estudio, un ingeniero me señaló una nota que sonaba «mal». Dudé. Pero recordé por qué ese arreglo estaba ahí. Una historia sobre criterio, confianza y decisiones artísticas.
Steve Vai estaba convencido de que era un alumno mediocre. Joe Satriani pensaba exactamente lo contrario. La historia de una frase que terminó cambiando la manera en que Vai se veía a sí mismo.
Mientras trabajábamos el solo de Wish You Were Here, un alumno descubrió algo inesperado: las mismas notas que estaba usando para improvisar eran las que construyen el solo original. Una reflexión sobre aprender música y aprovechar mejor lo que ya sabemos.
En 2017 leí un poema de Bukowski que me hizo tomar una decisión que venía postergando hacía años. Esa misma tarde publiqué mis primeras canciones instrumentales y comenzó mi carrera solista.
Cuando trabajo en proyectos propios puedo pasar meses corrigiendo detalles. En cambio, cuando hay un plazo, las decisiones aparecen. Una reflexión sobre creatividad y fechas de entrega.
Creemos que más libertad nos hará más creativos. Pero muchas veces ocurre lo contrario: una pequeña limitación puede ser el punto de partida que necesitamos para encontrar nuevas ideas.
Mi momento Karate Kid: la vez que descubrí que ya estaba aprendiendo algo que creía no haber empezado todavía.
Aprendiendo el solo de NIB descubrimos algo interesante: Tony Iommi nunca lo toca exactamente igual. Y tal vez ahí se esconda una idea mucho más profunda sobre la improvisación, la confianza y la identidad musical.
Un profesor no está para impresionarte. Está para escucharte, ayudarte a detectar lo que todavía no funciona y acompañarte mientras mejorás.
Muchos músicos no tienen un problema técnico. El miedo aparece cuando ya no hay una respuesta correcta y toca decidir algo propio.
Hoy vemos tantos guitarristas increíbles todo el tiempo que muchas veces terminamos queriendo tocar todo al mismo tiempo. Y ahí es muy fácil perder el foco.
Entender aunque sea los principios básicos de la música puede ayudarte muchísimo a improvisar mejor, aprender canciones más rápido y tocar con más libertad.
Por qué no siempre conviene tocar las seis cuerdas de la guitarra y cómo pequeños cambios pueden mejorar muchísimo tu acompañamiento.
Una frase de Pat Metheny me hizo entender por qué tocar con músicos mejores que uno puede cambiar completamente tu forma de escuchar y tocar.
Podés practicar muchas cosas… o avanzar de verdad.
Cuando estudiás, muchas veces tocás peor. Pero eso no es un problema.
Es parte del proceso.
El bending no es “estirar la cuerda”. Es llegar a una nota exacta. Y la diferencia está en cómo lo hacés.
Hoy en día la información sobra. El problema no es qué estudiar, es saber en qué enfocarse. Porque sin eso, es muy fácil perderse.