Estos días estuve grabando algunos trabajos de sesión.
Y mientras grababa, volví a pensar en algunas cosas que para mí son fundamentales cuando una guitarra va a quedar registrada.
La primera es la afinación.
Afinar obsesivamente entre toma y toma.
La guitarra es un instrumento vivo. No es un teclado digital.
Especialmente cuando estás grabando bases, podés tener una toma buenísima, tocada con toda la onda, y que una sola nota dentro de un acorde esté desafinada.
Y ahí tenés un problema.
Una melodía o un solo muchas veces se pueden corregir después con herramientas de afinación, como se hace a veces con las voces.
Pero una nota desafinada dentro de un acorde es otra historia.
Y lo peor es cuando nadie se da cuenta en el momento, la toma queda impresa y meses después escuchás la grabación.
Es de esos errores que te vuelven loco.
La segunda es el tiempo.
Si vas a grabar después de la batería, siempre preguntá si ya fue editada.
A veces te mandan una batería que todavía tiene pequeños errores de tiempo.
En ese caso hay que hablarlo con el productor.
Porque probablemente vas a tener que tocar 100% con el click, aunque por momentos sientas que la guitarra y la batería no están completamente juntas.
Es mejor saberlo antes de grabar que descubrirlo después.
Y la tercera es el sonido.
Me gusta elegir un sonido que ya sienta listo para quedar grabado.
Obviamente después el ingeniero puede ecualizar, comprimir y procesar la guitarra.
Pero cuanto más cerca estés del sonido que querés desde el principio, mejor.
Al final, grabar bien muchas veces no tiene que ver con hacer algo espectacular.
Tiene que ver con no dejar problemas para después.
Abrazo,
Matias
Estas ideas también las comparto por mail en “Notas sobre guitarra”.
